miércoles, 18 de mayo de 2011

Vive. Reza. Ama.

Vive. Aprovecha cada instante de tu existencia, porque no sabes cunado puede ser el último. Por ejemplo; cada vez que encendemos un coche, nos metemos, nos ponemos el cinturón, y lo arrancamos con la llave puesta, estamos subiendo a una bomba, que en cualquier momento puede quitarte la vida. Vive, porque no sabes que puede pasar, vive porque es lo único de verdad que es nuestro y me refiero a tus sentimientos y emociones, me refiero a cada paso que das para seguir adelante, cada hobby, cada detalle de tu comportamiento, cada amigo, cada pulsación... Yo estuve clínicamente muerta, lo estuve por más de dos minutos. Fue algo que controlaron los médicos aunque... nunca se lo he dicho a nadie, pero tuve mucho miedo, y todavía lo sigo teniendo. Aprendí a esforzarme por tener siempre una sonrisa en la cara, a intentar que la gente se sienta bien por dentro y a exprimir mi vida al máximo. Aprendí muchas cosas ese día, una de ellas fue que nuestra vida no es algo seguro, nuestra vida depende de nosotros, de lo que elijamos. Yo ese día, elegí vivir. ¿Y tú?

Reza. Yo no soy católica, ni protestante, ni judía, ni musulmana. Creo en mis actos, creo en mis deseos y creo en la ética moral. Creo en todo eso, pero ante todo, creo en mí. También creo que, en ocasiones, nos sentimos apáticos con los que nos rodean. Creo en el significado de rezar, que para mí es esperanzarse. Y creo también en que los  seres humanos lo último que perdemos es la esperanza. Creo  que esperanza significa deseo, y sé que los seres humanos necesitamos tener un deseo para tener una razón de vivir; al menos uno. Si eres capaz de cerrar los ojos, pensar en tu familia, sanguínea o no; en tus amigos, mejores o peores; en tu pareja, existente o inexistente; en tus compañeros... si eres capaz de hacer todo eso, y no tener ni deseos ni esperanza... si te pasa esto, reza. Te dará esperanza y te permitirá abrir tu mente y dejar pasar tus deseos. Yo no rezo, o por lo menos, no hago el amago de hablar con ningún ser superior. Yo no rezo porque soy feliz. Pero te recomiendo que lo hagas, te sentirás mejor.

Ama. A cualquier persona le gusta ser querido, le gusta practicar el sexo... A cualquier persona que le preguntes por su vida sentimental, tardará un momento en responder, en esas pocas décimas de segundo, le da tiempo a hacer una imagen de esa persona especial, y a que una pequeña dosis de endorfinas llegue a su cerebro. Por lo menos esto es lo que me pasa a mí. Al escribir esto, lleno mi mente de nuestras conversaciones, de su sonrisa, de sus ojos, de su pelo, de su espalda, de su tacto, tan suave... pienso en nuestro último beso y que no creí que fuera el último. Pero, ante todo pienso en lo feliz y protegida que me sentía cuando me tenía entre sus brazos. Y pienso que, ahora que no está, me estoy muriendo por dentro. Pero, sin ninguna duda, casi te obligo a que ames a una persona como mínimo en tu vida, si no lo haces, nunca sabrás que podría haber pasado, nunca sabrás que podrías haber sentido... Y eso, no es justo. Te obligo a dejarte llevar por sus caricias. Te obligo a amar, la mejor experiencia que puedas tener, la experiencia que va más allá del sexo, y más allá de la amistad. Es maravilloso.
Te echo de menos, me cuesta vivir sin ti.




Mi consejo:  piensa en lo que de verdad quieras, y hazlo.

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