sábado, 17 de marzo de 2012

Mi persona.

Tú, y no cualquier otra, eres mi persona, quien mejor me conoce, a la que primero acudo, a la que quiero incondicionalmente. Tú eres mi persona... tú eres ESA persona.

miércoles, 8 de febrero de 2012

Diario en fotos DÍA 5

Mi nacimiento, en un barrio popular, marcaba una nueva etapa para mi familia. Habiendo tenido ya dos 
hijas, mi padre suponía que esta vez nacería un varón. Ansioso, esperaba noticias ejercitando su mente con un ábaco chino.
Después de una larga espera, a las 10:30 de la mañana escuchó la voz de una enfermera:
- Felicidades, fué una niña.
El ábaco cayó al suelo rompiéndose en dos partes, pero sin que las cuentas se diseminaran por el suelo. Fué la enfermera quien se lo entregó.
Pienso en el ábaco cayendo, en su sorpresa o acaso desilusión y me pregunto si él sabría que con ése ábaco también hacen cuentas las personas con discapacidad visual…
- Sólo se llevará a su esposa, la niña se queda porque tiene una infección en los ojos.-agregó la enfermera
Al caminar sin la esperada compañía, algo en su corazón le decía que las cosas no serían iguales que con los otros pequeños.
Los ojos pensaba, son el reflejo del alma… y quizá fue entonces cuando pensó por primera vez aquella frase que tantas veces me repetiría: “Hija si pudiera darte mis ojos lo haría”.
Al llegar a casa, y pasar los días aquellos pequeños ojos parecían resistirse a ser iguales a los demás, no dejaban de llorar cual si llevasen una profunda tristeza por dentro. Ni los doctores con sus recetas, ni las vecinas con sus remedios parecían curarlos.
Fue así como llegó Brígida.
Como tantas mujeres de la zona, completaba su gasto familiar con su propio trabajo, con aquello que sabía hacer mejor y en lo que se podía considerar una experta: lavar y planchar. El número de hijos que había tenido, lo había determinado Dios, así que debía trabajar muy duro.
Brígida también se había ofrecido a llevar leche hasta mi casa, y ahí me había conocido.
- “No maestro, lo que su niña tiene en los ojos, no lo curan los doctores. Si quiere lo llevo con alguien que se la cure.”
Aún a pesar de su mentalidad científica, mis padres no pudieron negarse: de tal forma duelen las lágrimas de un hijo.
Brígida los guió a través de callejones estrechos, producto de las reparticiones familiares de grandes terrenos; lavaderos comunitarios, pequeñas vecindades y un eterno olor a leña que se mezclaba a través de esos caminos que llegaban a parecer intrincados.
En alguno de los pequeños cuartos había una anciana inexpresiva, tomó un manojo de hierbas, un huevo, y después de untarlos con lociones, y pasarlos sobre mi cuerpo, terminó rompiendo el huevo en un vaso con agua.
El líquido obscuro que salió de él sorprendió a mi madre, quien me tomó de nuevo en sus brazos.
La anciana entonces tomando una expresión de satisfacción dijo :
- “Aquí está parte del mal”.

Mi mamá no escuchó la palabra “parte de” y sólo se contentó con alegrarse al ver que esos diminutos ojos ya no derramaban lágrima alguna, pues por alguna causa, mis ojos dejaron de llorar.

Diario en fotos DÍA 4

  
El tiempo se le hacía eterno sentado en aquel gélido e incómodo banco. La estación estaba casi desierta y la luz era demasiado escasa para leer, aún cuando había encontrado un periódico abandonado, bien doblado junto a la papelera, como si su propietario no estuviese seguro de su decisión de abandonarlo. Si la generosidad del suministro eléctrico hubiese sido comparable a la del lector, el tiempo hubiese tenido un transcurrir más dinámico. Se había levantado viento, y el tren seguía sin llegar. Se estremeció de frío, mientras acurrucándose en el banco abrazado a sus rodillas, trataba de extender el abrigo para que le cubriese el máximo posible de cuerpo. Pero el tejido no parecía querer dar más de si. No había ningún sitio en que resguardarse del viento, que se arremolinaba indeciso ahora desde el este, ahora desde el oeste, siempre frío y con olor a tormenta. Cómo para reafirmar el mal talante del día, un trueno lejano resonó sordo y largamente. Bajo el techado de la estación no pudo distinguir el brillo del relámpago que lo había precedido.
Las hojas del periódico, aburridas, bailaron un momento sobre el banco. El destino las había arrojado a esa estación, así que, imposibilitado a leerlas, las uso para calentarse el cuerpo. Pese al frío, se ruborizó mientras iba metiéndose secciones del diario sobre el jersey. Nacional en el pecho, internacional en la espalda, cultura y sociedad en los brazos y, finalmente, deportes bajo los pantalones, en el trasero. Caminó un poco arriba y abajo por el andén para volver a entrar en calor. Cómo no había nadie, practicó algunos movimientos nuevos de esgrima que había aprendido esa misma tarde.
El tren seguía sin llegar, el viento arreciaba y las primeras gotas habían empezado a sortear sin problema el alto techado de la estación. Ya había intentado encontrar en una ocasión similar un lugar en donde resguardarse, por eso ni siquiera perdió un minuto esta vez en esa tarea. Ni un solo muro o esquina ofrecía cierta cobertura contra los elementos. Si hasta el banco donde se sentaba era de una lámina metálica perforada de agujeros, incómoda y desamparada, aunque, eso sí, muy “decorativa”. Con un castañeteo de dientes, se arrebujó aún más en el abrigo y una maldición muda dejó salir de sus labios una nube de vapor condensado. Apenas si habían pasado otro par de minutos.
Para distraerse, sacó la cartera del abrigo y comprobó que llevaba el billete. La foto gastada seguía en el mismo sitio en que había estado desde que allí la pusiese, tres años atrás. Cerró la cartera y la metió en el bolsillo, pero en seguida la volvió a sacar de nuevo. Los pies le dolían de frío, y también los dedos. ¿Por qué no dejar que el dolor también se hiciese de su corazón? A fin de cuentas, en realidad siempre estaba allí, agazapado, escondido, rumiando palabras incomprensibles que la sangre extendía como un mal rumor por todo su cuerpo. Al sacar la foto de la cartera, alguna gota alcanzó justo su cara, agrandando como una lupa sus facciones y su mirada perdida. Ella se había ido hacía tres años bajo una espesa lluvia y ninguna gota solitaria la haría volver.
El viento extendió la gota en una fina línea húmeda que atravesaba la foto hasta el filo más alejado de ella, allí donde la poca habilidad del improvisado fotógrafo había cortado su propia cabeza. Mejor así. Ver la felicidad perdida en su propio rostro hubiese sido demasiado duro. Ella seguía sonriéndole, como si nada hubiese pasado.
Tragó saliva y dejó caer los brazos. Un relámpago inundó de luz la inmensidad fría de la estación, pero el no lo vio porque había cerrado los ojos. Y tampoco oyó el trueno que lo acompañó casi inmediatamente, porque estaba escuchando los recuerdos de su risa. Risa, lluvia y viento.
Y así, con los ojos cerrados, abandonó la estación y se encontró de nuevo en aquel camino junto a una vieja carretera, caminando bajo una tormenta de verano, el viento y las gotas metiéndoseles en los ojos al parpadear y en la boca al hablar. Ignorantes de los charcos en que se hundían, del barro que escalaba las perneras de los pantalones. Ajenos al ruido incesante de los coches que pasaban a su lado, tan absortos el uno en el otro que el resto del mundo parecía no existir.

-No.
-Sí.
-No.
-Te digo que sí. Lo recuerdo perfectamente. Ayer mismo lo estuve leyendo.
-Y yo te digo que no, que es “el descoronado será de nuevo rey”.
-Y yo que es “el descoronado será rey de nuevo”. ¿No ves que así rima mejor?
-¡Pero si es una traducción, no rima si no en el original!
-Sí que rima. Si lo dices como yo te digo que es, rima.
-Pero es que no es como tú dices que es.
-Sí es.
-No es.
-Sí es.
-No.
-Sí.
-¡No!
-¡Sí, sí, sí, sí, sí!
-¡No, no, no no, noooooo! Tu memoria es un desastre.
-Y tú te crees que nunca te equivocas. ¡Y, sí!
-N…

Fue entonces cuando el vehículo que pasó al lado levantó una enorme ola de agua y barro que les embadurnó por completo, especialmente a él por ir por el lado externo. La risa de ella apagó el ruido de los motores de la carretera, y todavía se estaba limpiando la cara cuando sintió su beso a través de las gotas de lluvia.
El altavoz bramó distorsionado la próxima llegada del tren. El golpeteo de la lluvia en el techado se fundió con la memoria de aquella risa. Abrió los ojos justo para ver como un golpe de viento se llevaba de su mano relajada la preciosa foto con su recuerdo, volando directamente al suelo de la vía.
No se lo pensó dos veces. Aunque ya se notaba en el aire la vibración del inminente tren, se lanzó de un salto desde el andén y recupero la foto, mojada por la lluvia pero entera y, tras limpiarla un momento contra el abrigo, subió al andén impulsándose con los brazos justo a tiempo para evitar el tren, rodando sobre su cuerpo hasta quedar tumbado de espaldas en el suelo. Pocos segundos más tarde, recuperaba el aliento sentado en el solitario vagón, con la foto firmemente sujeta en la mano izquierda, los ojos cerrados y las gotas de lluvia descendiendo aún por su cara. Sintió un leve roce en los labios, como si una nueva gota cayera del velado cielo. Se pasó la lengua en un acto inconsciente y notó el agua extrañamente salada. El roce volvió y abrió los ojos. Ella estaba allí y sonreía, besándole.

Diario en fotos DÍA 3

El mar golpea de nuevo mis entrañas. Me gusta el agua. Sólo a ratos, cuando yo quiero.
Me acerqué a ella buscando libertad, pureza... pero necesito pisar tierra, me he cansado de nadar.

Intento desesperadamente llegar a la orilla. Me entusiasmo cada vez que toco pie y me acerco a ella... pero la corriente es fuerte y muchas veces me arrastra mar adentro.
Lloro y mis lágrimas se mezclan con las olas. Ambas son saladas. Siento que me abandonan las fuerzas. Me dejaré llevar a la deriva mientras descanso otro poco más.
Cierro los ojos mientras me relajo. Me da por pensar que ya soy parte del mar que jamás volveré a pisar tierra, y me asusta.
Me centro para tranquilizarme en las sensaciones que me transmiten las texturas del agua tan fría... su olor me embriaga hasta el punto de disolverme en ella...
Nada volverá a ser igual.

martes, 7 de febrero de 2012

Diario en fotos DÍA 2

Hay que tener los ojos bien abiertos, ver lo que realmente no está deparando la vida, y no crear un mundo en nuestro subconsciente donde todo es mejor, porque sea imaginario. En pocas palabras, aceptar la realidad y vivirla, eso sí, sin dejar de lado nuestros objetivos y metas, y mucho menos nuestros ideales.

"Llegó el momento de la despedida, llegó la hora de decir adiós a compañeros, auténticos desconocidos hace dos años, cuando nos veíamos aquella mañana de Septiembre de 2010. Distintas experiencias, aspiraciones, creencias nos separaban; las mismas que hoy por hoy nos unen.

En primer lugar dar las gracias a todos los presentes (padres, madres, amigos, compañeros, profesores…) por esculpir 
en nosotros lo que ahora mismo somos, lo que quisimos ser. Nuestra vida no es la misma desde el primer día que entramos en el centro. Hemos madurado, hemos aprendido a respetar, a apreciar pequeños detalles… Hoy echamos el telón a una escena más de nuestra vida. Una escena donde nos hemos convertido en una gran familia, y ahora pese a que nos cueste, llega el momento de separarnos. Tal vez para siempre.

Muchos dicen que de cada cinco cosas que recordamos cuatro son negativas, pero este caso se equivocan. Queremos que con el paso de los años, cuando el espacio y el tiempo nos separen y por algún capricho del destino nuestros caminos vuelvan a cruzarse; recordemos que un día fuimos charlatanes, nos enfadamos juntos o no nos gustó algo, recordaremos de forma positiva una frase, una palabra, un suceso, una clase, un chiste, una imagen que se grabó en nuestras mentes adolescentes un día, ya lejano. Incluso añoraremos aquellos días de nerviosismo y tensión por los exámenes.

Todos nos llevamos de aquí una formación fruto del esfuerzo de unos excelentes profesores que se han dado lo mejor de sí, no solo para que seamos mejores alumnos sino para que seamos mejores personas. Todos hemos formado un conjunto en el que unos no seríamos nada sin los otros. Gracias a todos por lo que nos habéis enseñado, por ser como sois, por vuestra amistad y comprensión.

Para terminar hago nuestras las palabras de Gabriel García Márquez “No llores porque se terminó y sonríe porque sucedió”

Resulta difícil decir adiós, pero este adiós no es un “hasta nunca” sino un eterno “hasta luego”. Por mucho tiempo que pase, os tendremos siempre en la cabeza, en el corazón."
- Web http://anveger.wordpress.com

Pero...

Yo creo que la felicidad existe, pero la de verdad, esa que aún no he visto.

Diario en fotos DÍA 1

Cáceres. Av Ruta de la Plata.
En ocasiones, lo justo es hacer lo justo para los demás y para uno mismo. En el momento en el que llegamos al desenlace de un capítulo y acabamos el libro hay que cerrar página y pensar en otros horizontes. Debemos tomarnos cierto tiempo para no hacer las cosas a la desesperada, para no herir a nadie por un capricho, pero debemos tomar decisiones y no eternizarnos en la duda. Desde hace cuatro párrafos hasta el actual ya han pasado varios días por lo que ya podría explicarles el desenlace, que a muchos les parecería trágico, a mí: una liberación. Cuando el amor es unidireccional lo llamamos platónico, inalcanzable al final. De poco sirve amar a una persona que no siente lo mismo por ti, es mejor cerrar capítulo, como ya dije anteriormente. Soy un romántico empedernido, me encanta el cine, soy de los que esperan antes de subir al tren por si alguien viene corriendo a despedirse, por si la persona amada aparece de entre las brumas. Las cosas deberían salir más veces como en las películas y no ser tan crueles, tan reales. Creo que lo peor del mundo es ser demasiado real, a veces debería buscar un punto de equilibrio con los dibujos o las películas de amor. Lo importante es salir de un sitio con la conciencia limpia por saber que has hecho todo lo posible por que las cosas salgan bien, que no ha habido lugar a duda de que has sido sincero, fiel, justo, de que siempre has dado una oportunidad y un voto de confianza. Cuando has hecho esto y las cosas no salen bien no ha sido culpa tuya. Si ya no queda amor, no queda nada, lágrimas quizás, pero pocas, ya he derramado ríos por ciertas personas, sólo me quedan pocillos escondidos, no puedo llorarlas más y tampoco lo merecen. No podemos vivir siempre con una ilusión, es mejor ver las cosas como son y, si una persona no te quiere, o no te quiere lo suficiente, lo mejor es no hacerse daño, alejarse del fuego que te quema por dentro y darte tiempo para pensar, para no tomar decisiones a la desesperada, por tu bien y el de los demás. Fue bonito mientras duró, crecí con la experiencia, con las cosas nuevas, viví momentos intensos y me hice fuerte con el dolor. Ahora toca cerrar el libro y empezar uno nuevo, fin de capítulo. ¿Leemos un prólogo? No, mejor lo escribimos nosotros, a ver qué pasa.

miércoles, 18 de enero de 2012

Los llantos desconsolados que estrangulan las gargantas.

Miedo... ¿qué es de verdad el miedo? Para algunos es impotencia..., la sensación de no poder moverte, de quedarte paralizada ante algo que te aterra. Miedo, y luego llegan los nudos en la garganta, el querer y no poder. Sentirte tan mal por dentro, tan inservible, tan horrible... que llegas ha hacerte daño por fuera. Sentirte como una mierda, saber que no vales, que tu vida carece de sentido. Querer decir adiós para siempre.
Te haces daño, y si aun no lo has hecho, lo harás.
 La gente te impedirá ser como tú quieres ser, te impedirá integrarte.  Porque, desgraciadamente, el ser humano es así de cruel; y lo peor de todo, lo somos sin darnos cuenta.
Miedo, yo tengo miedo a diario, miedo de que mis secretos salgan a la luz, miedo de que mi pasado vuelva a mí; tengo miedo... Pero yo, aunque esté sola,  soy MUCHO más fuerte que todo eso. Porque mi mundo solo me pertenece a mí. Y te aseguro que ninguna palabra va a conseguir tirar las murallas que lo rodean. Porque YO sé quien soy. ¡Y me como el mundo!
Fucking Perfect.

lunes, 9 de enero de 2012

¡Como unos animales!

Cómo vas cómo lo ves, cómo lo mueves de bien
cómeme hasta que no quede carne ni piel
cómo quisiera tenerte, besarte en la frente
amarte, en parte, porque eres todo arte.


Como si fuéramos unos animales
en cualquier parte con un plástico nos vale,
que estamos solos y no hay nada que nos pare
nada que nos pare.


Cómo vas cómo lo ves, cómo lo quieres hacer,
cógeme, no tengas miedo, no te voy a morder,
como quisiera roerte y luego socorrerte
atarte, mojarte y luego chulearte...


                                                                                               #Pereza. #Animales.

domingo, 8 de enero de 2012

A LA MIERDA TODO

Que se valla al carajo la sociedad.

Y ahora dime que no tengo razón

Los adolescentes no deberíamos "enamorarnos". Jugamos con fuego. Y luego mira lo que pasa... que a la mínima te abres de piernas.
Que yo aun recuerdo como jugábamos a los cinco años joder... Y no ha pasado tanto desde eso.

Nos creemos que sabemos mucho de la vida, pero somos unos hipócritas; decimos que somos muy maduros, pero luego no podemos vivir sin que los padres nos limpien el culo...

Queremos ser adultos, pero sin responsabilidades... porque me dirás ahora que TÚ, precisamente TÚ, tienes muchas responsabilidades...

Que asco de sociedad. ¡ASCO! Resulta que incluso la persona con más personalidad, se deja llevar por lo que hace "la gente" ¿qué gente? ¿los "guays" y "populares"? ¿de verdad? ¡QUE NO TENEMOS DIEZ AÑOS JODER! ¡Pero tampoco veinticinco!. Me repugna salir a la calle y ver a todas las quinceañeras dejando que sus novios les metan mano.
Me repugna que pienses que eres quien no eres. Siento lástima por ti y todo... Cuando, a tus... 30 años, tus hijos te pregunten si "hubo alguien más aparte de papá", ¿qué les dirás? ¿que te abriste de piernas a esta edad? ¿en serio? Aunque, tal y como van las cosas, dentro de veinte años fijo que es una sosa y una pringada la que no folla desde los 13.
¿A DÓNDE COÑO VAMOS?
O esto cambia... o vamos a acabar muy mal. Aunque para algunos es imposible volver para atrás... ¿no?
Puf...
Not today...

Gracias.

Gracias por ser tan gran persona.
Gracias por ser tan dulce.
Gracias por morderme la boca.
Gracias por tus abrazos.
Gracias por mirarme como lo hacías.
Gracias por querer pasar tu vida conmigo.
Gracias por acariciarme la cara.
Gracias por dejarlo todo para estar conmigo.
Gracias por ser tan bueno.
Gracias por dejarme quererte.
Gracias por hacerme ser como lo soy hoy.
Gracias por regalarme cada minuto que pasé a tu lado.

Gracias por ser tú.

Gracias de corazón.

No espero que me perdones jamás...

Gilipollas como ninguna.

Lo único que le agradezco al 2011 es haberte encontrado. Nada más.
Lo único bueno, y lo que menos duró por ser una gilipollas cobarde.
Lo único que me debe el 2011 es un beso tuyo más. Solo uno.

Te quiero...

pero te llevaste la flor y me dejaste el florero...

martes, 3 de enero de 2012

Ese momento en el que se te olvidan las cosas.

Tienes una historia perfectamente esquematizada en tu cabeza, te vas a la cama y al día siguiente no te acuerdas ni de los nombres de los protagonistas. Esto me pasó hace un par de meses, empecé a escribir una historia, y, cuando me desperté al día siguiente, la historia se había quedado en un par de líneas, se me había olvidado TODO lo demás... tenía pensado en como iba a acabar y todo...
Dejo el link por si alguien quiere darme ideas para seguir la historia, aunque sea por otro camino al que yo había pensado :D Gracias por adelantado!
http://brokendawnmyself.blogspot.com/2011/09/historia-titulo-indefinido.html

Que...

...eres increíble.