martes, 7 de febrero de 2012

Diario en fotos DÍA 1

Cáceres. Av Ruta de la Plata.
En ocasiones, lo justo es hacer lo justo para los demás y para uno mismo. En el momento en el que llegamos al desenlace de un capítulo y acabamos el libro hay que cerrar página y pensar en otros horizontes. Debemos tomarnos cierto tiempo para no hacer las cosas a la desesperada, para no herir a nadie por un capricho, pero debemos tomar decisiones y no eternizarnos en la duda. Desde hace cuatro párrafos hasta el actual ya han pasado varios días por lo que ya podría explicarles el desenlace, que a muchos les parecería trágico, a mí: una liberación. Cuando el amor es unidireccional lo llamamos platónico, inalcanzable al final. De poco sirve amar a una persona que no siente lo mismo por ti, es mejor cerrar capítulo, como ya dije anteriormente. Soy un romántico empedernido, me encanta el cine, soy de los que esperan antes de subir al tren por si alguien viene corriendo a despedirse, por si la persona amada aparece de entre las brumas. Las cosas deberían salir más veces como en las películas y no ser tan crueles, tan reales. Creo que lo peor del mundo es ser demasiado real, a veces debería buscar un punto de equilibrio con los dibujos o las películas de amor. Lo importante es salir de un sitio con la conciencia limpia por saber que has hecho todo lo posible por que las cosas salgan bien, que no ha habido lugar a duda de que has sido sincero, fiel, justo, de que siempre has dado una oportunidad y un voto de confianza. Cuando has hecho esto y las cosas no salen bien no ha sido culpa tuya. Si ya no queda amor, no queda nada, lágrimas quizás, pero pocas, ya he derramado ríos por ciertas personas, sólo me quedan pocillos escondidos, no puedo llorarlas más y tampoco lo merecen. No podemos vivir siempre con una ilusión, es mejor ver las cosas como son y, si una persona no te quiere, o no te quiere lo suficiente, lo mejor es no hacerse daño, alejarse del fuego que te quema por dentro y darte tiempo para pensar, para no tomar decisiones a la desesperada, por tu bien y el de los demás. Fue bonito mientras duró, crecí con la experiencia, con las cosas nuevas, viví momentos intensos y me hice fuerte con el dolor. Ahora toca cerrar el libro y empezar uno nuevo, fin de capítulo. ¿Leemos un prólogo? No, mejor lo escribimos nosotros, a ver qué pasa.

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