Esta es la historia de Hugo. Una persona que, cuando miraba a su alrededor, solo veía grandes obstáculos, barreras que se alzaban tan alto como el cielo, gigantes que vivían en su propio mundo, que respiraban el mismo aire bajo el mismo sol a tan solo unos pocos pasos de él, tan cerca, pero a la vez tan inalcanzables. NO entendía por qué era así, por qué él no podía ser uno de ellos, por qué él era diferente, por qué todos parecían tan felices en aquel mundo de gigantes en el que a él le había tocado vivir; donde parecía que no tenía un sitio. Se sentía perdido, confuso, inseguro; no hacía más que esconderse de ese mundo bajo la sombra de los demás, viviendo una vida, que cada día, lo decepcionaba más.
Hasta que un día, cansado de mirar siempre a través de los demás, por un momento cerró los ojos, y se vio a si mismo, solo a él, y a nadie más. Pudo comprender que él podía ser tan grande como las demás personas. Que sus miedos, inseguridades y dudas, habían forjado esa imagen de inferioridad ante aquellos gigantes, y que él podía ser tan grande como quisiera ser.
Esta puede ser la historia de Hugo, de María, de Carlos, de Paloma... o tu historia si quieres.
A veces nuestras inseguridades y miedos pesan más que todo lo que tenemos que ofrecer al mundo y esto hace que nos podamos sentir muy muy pequeños. Tan pequeño que te sientas menos que los demás, pero recuerda que lo grande está en tu corazón y tú, TÚ eres grande.
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